
La descarbonización del sector de la construcción no depende solo de mejorar los materiales convencionales. También exige investigar nuevas formas de producirlos. En este contexto, el micelio destaca como un biomaterial capaz de transformar residuos orgánicos en componentes ligeros, moldeables y con prestaciones térmicas y acústicas de interés para la arquitectura y la construcción.
Su uso ha evolucionado desde los ensayos de laboratorio hasta paneles comerciales, elementos de interiorismo y prototipos arquitectónicos construidos a tamaño real. No obstante, su aplicación actual se concentra principalmente en soluciones no estructurales y sistemas constructivos híbridos.
¿Qué es el micelio?
El micelio es el aparato vegetativo de los hongos. Está formado por una red de filamentos microscópicos, denominados hifas, que crecen y se entrelazan en el interior de un sustrato orgánico.
Para fabricar materiales, el micelio se cultiva sobre residuos lignocelulósicos como paja, cáñamo, serrín, cáscaras o restos agrícolas. Durante el crecimiento, las hifas envuelven y cohesionan las partículas, actuando como un aglutinante natural. El resultado es un biocompuesto de base micelial, no una pieza formada únicamente por micelio.

Del organismo natural al material de construcción
La fabricación de un composite de micelio comienza normalmente con la selección de una especie fúngica y un sustrato vegetal. Este sustrato se acondiciona, se introduce en un molde y se inocula con una cepa de hongo.
En condiciones controladas de humedad, temperatura y ventilación, el micelio coloniza progresivamente la materia orgánica. Durante este proceso, las hifas conectan sus partículas y crean una matriz tridimensional.
Una vez alcanzadas la densidad y la geometría requeridas, el componente suele someterse a secado o tratamiento térmico. Esta fase detiene el crecimiento biológico, estabiliza el producto y evita que continúe desarrollándose durante su utilización.
Las propiedades finales dependen de numerosos factores: especie de hongo, tipo y granulometría del sustrato, compactación, tiempo de crecimiento, secado y tratamientos posteriores. Por ello, no existe un único “material de micelio”, sino diversas formulaciones con comportamientos diferentes.
Propiedades y características del micelio como biomaterial

Aislamiento térmico y acondicionamiento acústico
Su estructura ligera y porosa permite retener aire y limitar la transmisión de calor. Algunas formulaciones presentan conductividades térmicas de aproximadamente 0,035 a 0,060 W/(m·K), valores comparables a los de determinados aislantes convencionales.
La porosidad también favorece la absorción del sonido, especialmente en frecuencias medias y altas. Esto convierte al micelio en una opción interesante para reducir la reverberación.
Debe diferenciarse, sin embargo, entre absorción y aislamiento acústico. Un panel de micelio puede mejorar el acondicionamiento interior de una estancia, pero para limitar la transmisión entre recintos debe integrarse en una solución multicapa con masa, desacoplamiento y estanqueidad.
Ligereza y comportamiento mecánico
Los biocompuestos de micelio suelen presentar una densidad reducida. Esto facilita su transporte, manipulación e instalación y permite disminuir las cargas permanentes.
Su principal limitación es la resistencia mecánica. En general, no alcanzan las prestaciones de un ladrillo cerámico, un bloque de hormigón o un elemento estructural de madera. Actualmente se utilizan sobre todo como aislamiento, revestimiento, relleno, núcleo de panel o bloque no portante.
El prensado y la incorporación de fibras pueden aumentar su resistencia, aunque también modifican su densidad, su impacto ambiental y sus posibilidades de reciclaje o compostaje.

Comportamiento frente al fuego y la humedad
Cuando se expone al calor, el material puede formar una capa carbonizada que ralentiza la propagación de la combustión. Sin embargo, no debe considerarse incombustible. Cada producto necesita una clasificación de reacción al fuego adecuada al uso previsto.
La humedad constituye uno de sus principales condicionantes. La exposición prolongada al agua puede provocar hinchamiento, pérdida de rigidez o degradación. Por ello, en aplicaciones exteriores suele requerir una piel o recubrimiento protector.
Circularidad y menor impacto: el valor ambiental del micelio
Uno de los aspectos más atractivos del micelio es su papel en la economía circular. Su utilización en materiales de construcción aporta varios beneficios ambientales:
- Aprovecha residuos orgánicos y los convierte en materiales útiles.
- Reduce el consumo de materias primas vírgenes y, en algunas aplicaciones, el uso de adhesivos sintéticos.
- Puede requerir menos energía que la fabricación de determinados materiales convencionales.
- Facilita el retorno al ciclo biológico, ya que algunos productos de micelio pueden ser biodegradables o compostables, siempre que no incorporen tratamientos o aditivos que dificulten este proceso.
- Puede favorecer modelos de producción descentralizada y de proximidad, basados en el aprovechamiento de residuos locales, lo que contribuiría a reducir ciertas necesidades de transporte.
En cualquier caso, su impacto real debe evaluarse considerando todo el ciclo de vida del material: fabricación, secado, tratamientos, durabilidad y gestión al final de su uso.
Proyectos que marcan el camino
Hy-Fi, el salto del micelio a la escala arquitectónica
El estudio neoyorquino The Living, dirigido por el arquitecto David Benjamin, alcanzó reconocimiento internacional gracias a la torre Hy-Fi, una instalación construida en el patio del MoMA PS1 de Nueva York con 10.000 ladrillos elaborados a partir de micelio.
Más que una intervención artística, el proyecto funcionó como un manifiesto sobre lo que podría ser una arquitectura viva, capaz de nacer, desarrollarse y desaparecer sin dejar residuos ni huella ambiental.
The Growing Pavilion, hacia una construcción plenamente biobasada
Presentado en la Dutch Design Week de 2019, celebrada en Eindhoven, The Growing Pavilion es una innovadora estructura arquitectónica efímera construida casi íntegramente con materiales de origen biológico. Fue concebido para demostrar tanto la viabilidad técnica como el potencial estético de la construcción sostenible e incorporó 88 paneles de micelio, combinados con madera, cáñamo y otros materiales vegetales.
El proyecto puso en valor las texturas, las irregularidades y la identidad visual propia de los biomateriales, alejándose deliberadamente de los acabados uniformes de los materiales convencionales. Además, alcanzó un balance negativo de 10 toneladas de CO? y un grado de circularidad del 95 %, lo que indica que absorbió y almacenó más carbono del que se emitió durante la producción de sus componentes.
MycoTree, el micelio como estructura portante
Desarrollado por investigadores de ETH Zürich y Karlsruhe Institute of Technology, MycoTree exploró el uso de componentes de micelio en una estructura diseñada para trabajar principalmente a compresión.
Aunque fue un prototipo experimental, mostró cómo la geometría, la fabricación digital y los biomateriales pueden combinarse para compensar una resistencia mecánica limitada.
The Phoenix, del prototipo a la vivienda colectiva
Ubicado en Oakland (California), The Phoenix es uno de los proyectos en desarrollo más disruptivos que implementa el micelio como componente clave. Se trata de un complejo residencial modular, integrado por más de 300 viviendas, que combina herramientas de diseño asistido por inteligencia artificial con sistemas de construcción modular y prefabricada.
Su principal innovación material reside en la incorporación del micelio como núcleo aislante de grandes paneles de fachada, recubiertos por una envolvente de polímero reforzado con fibra que garantiza su resistencia y durabilidad.
A diferencia de MycoTree, donde el micelio desepeña una función estructural, en The Phoenix se utiliza principalmente como aislamiento térmico y como material capaz de almacenar carbono. La propuesta representa una de las vías más realistas para su aplicación a gran escala: integrar el micelio en sistemas híbridos e industrializados, en lugar de construir el edificio íntegramente con un único biomaterial.
Aplicaciones actuales del micelio en arquitectura y construcción

Aunque su incorporación al sector todavía se encuentra en una fase emergente, el micelio ya se utiliza en diferentes soluciones gracias a su ligereza, capacidad aislante, biodegradabilidad y bajo impacto ambiental. Las aplicaciones con mayor potencial son:
- Paneles térmicos y acústicos para paredes y techos.
- Núcleos aislantes en cerramientos y elementos prefabricados.
- Bloques y bioladrillos no portantes para divisiones, pabellones o construcciones temporales.
- Revestimientos y paneles decorativos con geometrías personalizadas.
- Luminarias, mobiliario, expositores y elementos de interiorismo.


El retail y los espacios corporativos ofrecen un campo especialmente favorable, ya que combinan necesidades acústicas, diferenciación estética y una narrativa vinculada a la circularidad. En rehabilitación, su bajo peso puede facilitar la incorporación de aislamiento o revestimientos sin aumentar significativamente las cargas existentes.

Retos y perspectivas de futuro
Para extender su uso, el sector debe mejorar la reproducibilidad de la fabricación, la resistencia al agua, la durabilidad y el comportamiento mecánico. También será necesario disponer de productos normalizados, ensayos reconocidos, declaraciones ambientales, clasificaciones frente al fuego y garantías comparables a las de otros materiales constructivos.
La investigación se centra en composites prensados, refuerzos con fibras naturales, recubrimientos biobasados, fabricación automatizada y combinación con estructuras impresas en 3D o sistemas prefabricados.
A corto plazo, el micelio avanzará principalmente como aislante, absorbente acústico, relleno ligero, revestimiento y núcleo de panel. Su futuro no parece estar en sustituir de forma generalizada al hormigón, el acero o la cerámica, sino en complementar estos materiales allí donde la ligereza, la circularidad y la reducción del carbono incorporado resulten prioritarias.
El micelio introduce, en definitiva, una nueva lógica productiva: cultivar materiales a partir de residuos renovables. Su consolidación dependerá de que esta capacidad biológica se traduzca en productos certificados, duraderos, competitivos y compatibles con los procesos reales de diseño y construcción.

